¿Qué es una lumbalgia?

Todos alguna vez hemos padecido una lumbalgia o conocemos a alguien que ha sufrido este tipo dolor. Es un “diagnóstico” muy frecuente, una palabra que todos utilizamos con cierta naturalidad, pero a la hora de la verdad…

Cuando el paciente acude al Fisioterapeuta por su lumbalgia, normalmente recita un monólogo plagado de preguntas que se va autorrespondiendo en voz alta sin dar lugar a que el Fisioterapeuta pueda resolver sus dudas.

Alguna de estas preguntas tan frecuentes son: -¿Pero de verdad tengo lumbalgia? -¿Qué es una lumbalgia? -¿Por qué tengo yo una lumbalgia? -¿Por qué me pasa esto cada cierto tiempo? -¿Me voy a curar? -Conozco a alguien que tuvo una lumbalgia y luego le salió una hernia y le tuvieron que operar, ¿yo me tengo que operar? No me quiero operar.

En este artículo intentaremos resolver de una forma sencilla estas preguntas que bombardean la cabeza de nuestros pacientes, debido a la desesperación, el dolor y la falta de información. En primer lugar conviene aclarar que lumbalgia no es un diagnóstico y por tanto no es una enfermedad ni una patología. La palabra lumbalgia es un síntoma que indica “dolor lumbar” o dolor de espalda baja.

Igual que el que tiene un dolor de cabeza por suerte no suele deberse a un tumor cerebral. De forma que en primer lugar lo primero que hay que hacer es un diagnóstico más preciso, es decir, averiguar cual es la posible o posibles causas de ese dolor tan molesto e incapacitante que es una lumbalgia. Normalmente, la lumbalgia es de origen muscular.

Es decir, la musculatura de la zona lumbar se sobrecarga y se contractura generando dolor, rigidez e incapacidad funcional. De hecho, independientemente de la causa (hernia, problemas de alineación vertebral, disfunción articular…) siempre cursa con contractura de la musculatura. Aliviando la contractura los síntomas mejoran. Pero es muy importante averiguar y tratar el origen para evitar que estos episodios de dolor, contractura e incapacidad no se repitan. Lumbalgia de origen mecánico. Son la mayoría los casos. Se produce por microtraumatismos de repetición. Durante muchos días, muchas veces al día y de forma inevitable; realizamos esfuerzos de forma inadecuada, tenemos malas posturas, caminamos mal… Y todo eso se va acumulando hasta que un día, normalmente de la forma más absurda (al agacharse para calzarse, al darse la vuelta en la cama…), tenemos una lumbalgia.

Estos microtratumatismos de repetición, muchas veces son inevitables (una mama no puede evitar coger a su bebé, no podemos evitar trabajar durante 8 horas…). Sin embargo, igual que hacemos ejercicio para estar en forma y mantener la línea, nos duchamos para estar aseados, nos peinamos o nos ponemos crema en la cara, deberíamos dedicar un tiempo a cuidar nuestra espalda. Una corta rutina de estiramientos y unos buenos hábitos posturales reducen la frecuencia y la intensidad de estos episodios. Normalmente estas contracturas se asocian con bloqueos articulares o una mala alineación vertebral que puede ser a la vez causa y consecuencia de la lesión muscular.

Por lo que también hay que corregir estos aspectos. El tratamiento conservador y tradicional para estos episodios (antiinflamatorio, relajante muscular y reposo) se ha mostrado ineficaz. Se debe hacer reposo relativo; es decir, no quedarse en la cama bajo ningún concepto. De hecho se ha demostrado que el reposo absoluto prolonga la duración y la intensidad de la lumbalgia (Hagen KB, Hilde G, Jamtvedt G, Winnem M Bed rest for acute low back pain and sciatica Cochrane Database Syst Rev 2000;2:CD001254). Dar paseos cortos, y evitar estar mucho rato en la misma postura, así como ejercicios de estiramiento muy suaves es lo más adecuado. El Fisioterapeuta te ayudará a aliviar la contractura muscular, detectará si hay alteraciones articulares asociadas y también las tratará. Además te dará unas pautas posturales que harán que mejores más rápidamente así como unos ejercicios muy sencillos, adaptados a tu capacidad (edad, hábito deportivo…)

El tratamiento con vendaje neuromuscular también es muy eficaz como complemento de la terapia manual y el ejercicio, que deben ser los pilares fundamentales. Alivia el dolor, mejora la postura y reduce la contractura. Es decir, prolonga y potencia los efectos del tratamiento manual. El calor, también es un gran aliado para este tipo de procesos. Ya sea con la manta eléctrica, baños en agua caliente, cremas de calor o parches de calor. En Fisio at Home recomendamos los parches y la crema porque el efecto del calor es más duradero que cualquiera de los otros, que sólo producen calor durante el tiempo de aplicación.

 

 

 

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