Abordaje integral en la rehabilitación post-ictus

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Tras sufrir un ictus, con frecuencia, los pacientes sufren secuelas que necesitan rehabilitación. Estas secuelas, no sólo pueden ser físicas o motoras, sino que también pueden ser cognitivas, sensoriales, conductuales y emocionales. Además, pueden aparecer trastornos secundarios de tipo depresivo o de falta de autoestima por la situación tan dramática a la que se enfrentan. Tanto el afectado, como su entorno y el cuidador principal, deben entender que todos estos trastornos son secuelas del ictus, y por lo tanto han de tenerse en cuenta en el proceso de Neuro-Rehabilitación, que debe ser individualizado e integral, incorporando al entorno familiar del paciente.

El alcance de la lesión nos da pistas del tipo de secuelas que puede padecer el paciente; pero dos lesiones con frecuencia no dan sintomatologías equivalentes. Esto ocurre porque no hay dos cerebros iguales. El cerebro se va estructurando en función de los aprendizajes de todo tipo adquiridos durante la vida; por eso cada persona tiene unas habilidades más desarrolladas que otras. Así, la recuperación dependerá de múltiples factores además de la extensión del tejido dañado.

Con frecuencia, las secuelas no-motoras interfieren negativamente en el proceso de Rehabilitación. Y esto ocurre fundamentalmente por la falta de comprensión tanto del afectado como del entorno de que son TRASTORNOS neurológicos y/o psicológicos derivados del ictus, se valoran negativamente y se apartan del proceso de Rehabilitación.

Esto no quiere decir que todos los pacientes que han sufrido un ictus necesiten apoyo psicológico o psiquiátrico. En la mayoría de ocasiones, un adecuado apoyo de la familia y de los profesionales que están en contacto con ellos (neurólogo, médico de cabecera, personal de enfermería y de rehabilitación), ayudando al paciente y al entorno a entender la nueva situación y cómo afrontarla, dando información suficiente y realista, creando un clima de confianza y seguridad.

Por lo tanto, el abordaje del paciente que ha sufrido un ictus debe ser integral e individualizado, proponiendo objetivos realistas a corto y medio plazo, y adiestrando a la familia en el cuidado del paciente y en la comprensión de la nueva situación. Aquí juega un papel fundamental el cuidador principal, que participa activamente en la Rehabilitación del paciente: movilizaciones, cambios de posición, aseo, incorporación a las actividades de la vida diaria, supervisión y ayuda de la rutina de ejercicios. En Fisio at Home, no sólo enseñamos al paciente y a sus cuidadores a realizar estas tareas, sino a hacerlas bien: movilizar al enfermo con poco esfuerzo para evitar lesiones, cómo afrontar determinadas situaciones… Todo para crear un entorno fuerte y seguro que haga que el proceso de Rehabilitación sea lo más eficaz y llevadero posible.

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